Colocación de deuda: qué es, para qué sirve y cómo se hace

Cada vez es más común en el mundo que los gobiernos de cualquier nación adopten este sistema para lograr liquidez y conseguir inversores. Nos referimos a la Colocación de deuda.
Mediante este proceso no sólo se fortalecen los lazos con la comunidad internacional al permitirles invertir en el país. Además de que se les ofrecen valiosos documentos que amparan dichas obligaciones.

Qué es la colocación de deuda

Se otorga este nombre al procedimiento mediante el  cual un gobierno recibe financiamiento a través de créditos provenientes del país o del extranjero. Dichos créditos, por lo general, se establecen a través de contratos, bonos, certificados y documentos que amparan obligaciones derivadas del ejercicio presupuestario, los cuales representan medios de financiamiento para el Sector Público Federal.

Aunque en esencia es un trámite sencillo, llevarlo a cabo involucra una planeación cuidadosa por parte de las secretarías de hacienda del país en cuestión.

Para qué sirve la colocación de deuda

Al colocar la deuda entre los inversores ofreciendo una rentabilidad por la tenencia de estos títulos se promueve un saneamiento integral de las arcas de la nación. Esto es posible dado que se ofrecen instrumentos a tasas muy interesantes tanto para las empresas privadas como para los Estados.

Como lo hemos descrito anteriormente, la mayoría de estos ingresos se destinan principalmente para:

  • Financiamiento de proyectos productivos (puentes, carreteras, hospitales, compra de equipos médicos e insumos, entre otros).
  • Absorber gastos corrientes derivados de sus obligaciones con proveedores, contratistas o bien para refinanciar su deuda con instituciones bancarias nacionales y extrannjeras.

Cómo se hace la colocación de deuda

Existen diferentes tipos de deuda, con diferentes plazos o vencimientos, rentabilidades, cupones, emisiones sobre el valor nominal, a la par o por debajo del valor nominal.

Un inversor podrá adquirir deuda a través de un intermediario financiero accediendo a subastas, por medio de la apertura de cuentas en el Banco Central de cada país o comprando la deuda a través de entidades financieras o bróker, que permitan realizar la compra-venta de los títulos de forma inmediata cargando por ello una comisión.

Es importante tener en cuenta que el inversor dispondrá de una cuenta de efectivo o transaccional y una cuenta de valores dónde se depositarán los títulos.